
Las palabras son éstas: ‘Nicholas, we are not staying until tomorrow. I'm just letting you know. Because all of us obviously have extraordinarily important other business to attend to.’
El Nicholas en cuestión como podéis imaginar por la foto es Sarkozy y quien habla es el bueno de Obama, que más o menos y traducido libremente quiere decir que se pira porque tiene mejores cosas que hacer.
Meses después de la desastrosa cumbre del Clima de Copenhague, empiezan a aparecer los trapos sucios y paños menores de aquella cumbre. Lo que pudimos intuir por lo que se recogía en la evolución de las noticias y lo que nos ha contado la gente que allí estuvo –muchas negociaciones paralelas, reuniones frenéticas, nula participación de la sociedad civil, información filtrada y a cuentagotas…- parece que se asemeja mucho a la realidad de lo que realmente pasó.
Medios como The Guardian y Spiegel están filtrando y publicando ahora informaciones de lo que parece que fue la gran chapuza y la peor de las improvisaciones. The Guardian recoge que cuando llegaron los jefes de estado, al de 10 días de haber empezado la cumbre, se encontraron que sus subalternos no habían consensuado nada y que se tenían que poner ellos a negociar, ‘a cara de perro’.
El Nicholas en cuestión como podéis imaginar por la foto es Sarkozy y quien habla es el bueno de Obama, que más o menos y traducido libremente quiere decir que se pira porque tiene mejores cosas que hacer.
Meses después de la desastrosa cumbre del Clima de Copenhague, empiezan a aparecer los trapos sucios y paños menores de aquella cumbre. Lo que pudimos intuir por lo que se recogía en la evolución de las noticias y lo que nos ha contado la gente que allí estuvo –muchas negociaciones paralelas, reuniones frenéticas, nula participación de la sociedad civil, información filtrada y a cuentagotas…- parece que se asemeja mucho a la realidad de lo que realmente pasó.
Medios como The Guardian y Spiegel están filtrando y publicando ahora informaciones de lo que parece que fue la gran chapuza y la peor de las improvisaciones. The Guardian recoge que cuando llegaron los jefes de estado, al de 10 días de haber empezado la cumbre, se encontraron que sus subalternos no habían consensuado nada y que se tenían que poner ellos a negociar, ‘a cara de perro’.
El Spiegel recoge, en un impresionante documento que os conmino a leer y escuchar, las grabaciones misteriosamente filtradas de la sesión final negociadora, en la que los representantes a más alto nivel (Merkel, Obama, el representante chino, Brown…) van paulatinamente perdiendo los papeles y enfrentándose por un acuerdo vinculante. Impresiona realmente escuchar a Merkel y Sarkozy en una defensa de un acuerdo que contenga compromisos de reducciones de emisiones (se pedía un 50% de recortes, una cifra nada desdeñable), Brown también aboga por ello, frente a la férrea opinión China o India. Todos en la sala están pendientes de Obama, y cuando le llega su turno intenta contentar a todos, y para terminar dice más o menos lo que recojo al principio, un ‘tengo cosas mejores que hacer, y ya hablaremos’.
En ese momento de elevada tensión, alguien pide una pausa en la negociación. Sin embargo ésta nunca llega a retomarse. Al parecer Obama, pasando en moto de los líderes europeos, se reunió en ese tiempo con representantes de China, India, Brasil (los nuevos emergentes, que no quieren ni por asomo recortar su ‘desarrollo’), y negocian entre ellos un no-acuerdo.
No dice nada bueno de Obama esta actitud de no contar con la Unión Europea y de tomarse tan a la ligera el tema del calentamiento global. Lo curioso es que ahora, en la catástrofe del golfo de México, que no deja de ser algo puntual, está dedicando un tiempo ingente a asistir a las reuniones de coordinación de las operaciones de limpieza del vertido. Todo ello obedece a una cuestión de imagen, no quiere que el vertido del golfo se convierta en su particular Katrina.
En fin, que realmente apena ver como se ‘cuecen’ los asuntos, realmente impresiona esa grabación, que aunque mala, permite apreciar la humanidad, la pasividad, el desconsuelo y la permisividad de los que gobiernan el mundo.
Otra lectura más general: la Unión Europea ya no es un actor significativo en la negociación del clima. A pesar que ha sido siempre innovadora, comprometida y solidaria en materia ambiental y sobre todo en cambio climático, su posición ahora –y más con la crisis económica- es débil. Lo malo es que puede perder permanentemente su posición y reconocimiento, a favor de la tibieza de Obama o de la falta de compromiso de los emergentes.
Y así estamos, pendientes de la siguiente cumbre del clima en México, pero más pesimistas, más escépticos, más realistas.

